En el primer episodio de esta serie entendimos qué estamos construyendo: un servidor doméstico dividido en una zona privada (accesible solo por VPN) y una zona pública (webs, correo, reverse proxy). Ahora es el momento de meter las manos en el hardware e instalar el sistema operativo. Este episodio es deliberadamente práctico: al terminarlo tendrás un servidor encendido, accesible en la red local y listo para recibir todo lo que instalaremos en los próximos capítulos.


Qué hardware usar

La buena noticia es que no hace falta comprar nada nuevo. Un portátil descartado de los últimos diez años es más que suficiente. Los requisitos mínimos reales — no los de la documentación — son: 4 GB de RAM (8 GB son mejor), un procesador de 64 bits y al menos 60 GB de espacio en disco. Con esta configuración puedes ejecutar simultáneamente WireGuard, Vaultwarden, Nginx Proxy Manager y algún servicio más sin despeinarte.

Los portátiles tienen una ventaja concreta frente a los ordenadores de sobremesa: la batería integrada funciona como SAI (UPS). Si se va la corriente durante unos segundos, el servidor no se apaga de golpe. Es un detalle que marca la diferencia para la estabilidad de los datos en disco.

Qué comprobar antes de empezar: verifica que la BIOS admita el arranque automático tras un corte de corriente (opción “Power On After AC Loss” o similar — ponla en “Power On”). Esto garantiza que el servidor vuelva a estar en línea por sí solo tras un apagón, sin que tengas que intervenir físicamente. Comprueba también que el Wi-Fi funcione en Linux o, mejor todavía, usa un cable ethernet: la conexión por cable es más estable y no depende de drivers problemáticos.


Por qué Ubuntu Server (y no Desktop)

Ubuntu Server es la versión de Ubuntu sin interfaz gráfica. Al principio puede parecer intimidante, pero es la elección correcta por tres motivos. Primero: consume menos recursos — nada de GPU, nada de compositing, nada de procesos gráficos en segundo plano. Segundo: está diseñado para permanecer encendido sin que lo toques, con actualizaciones automáticas de seguridad y optimizaciones para el uptime. Tercero: aprendes a usar la terminal, que es la competencia más transferible que puedes adquirir en el ámbito tecnológico.

La versión recomendada es Ubuntu Server 24.04 LTS (Long Term Support): recibe actualizaciones de seguridad hasta 2029 y es la base sobre la que se encuentran la mayoría de las guías de Docker que usaremos.


Instalación paso a paso

1. Crea el pendrive USB de instalación. Descarga la ISO desde ubuntu.com/download/server y usa Balena Etcher (gratuito, disponible en Mac, Windows y Linux) para grabarla en un pendrive USB de al menos 4 GB. El proceso borra todo lo que haya en el pendrive.

2. Arranca desde el USB. Inserta el pendrive en el portátil que será tu futuro servidor, enciéndelo y accede al menú de arranque (normalmente F12, F2 o Esc según el fabricante). Selecciona el pendrive USB como dispositivo de arranque.

3. Sigue el instalador. Ubuntu Server tiene un instalador en modo texto pero guiado. Las decisiones importantes: selecciona “Ubuntu Server” (no la versión minimized), deja que el instalador particione automáticamente el disco (a menos que tengas necesidades específicas) y habilita OpenSSH server cuando el instalador te lo pida — es el puerto que usaremos para gestionar el servidor de forma remota.

4. Crea el usuario y elige el hostname. Elige un nombre de usuario sencillo (p. ej. admin) y un hostname reconocible para tu red (p. ej. homeserver). La contraseña debe ser robusta: la usarás pocas veces, pero es la última línea de defensa.

5. Primer arranque y actualización. Después de la instalación, el portátil se reiniciará en la terminal. Ejecuta enseguida:

sudo apt update && sudo apt upgrade -y

Esto actualiza todos los paquetes a la versión más reciente. Reinicia con sudo reboot.


Configurar una IP estática en la red local

El último paso antes de cerrar este episodio es asignar al servidor una IP fija en la red local. Sin esto, cada vez que el router asigne una IP distinta al servidor, todas las configuraciones que haremos en los próximos capítulos dejarán de funcionar.

La forma más sencilla es hacerlo desde el router: busca la sección “DHCP reservations” o “Static DHCP” y asocia la dirección MAC de tu servidor a una IP fija (p. ej. 192.168.1.100). Como alternativa, puedes configurarlo directamente en Ubuntu editando el archivo Netplan en /etc/netplan/.

Una vez hecho, prueba a conectarte por SSH desde tu ordenador principal con:

ssh nomeutente@192.168.1.100

Si ves el prompt de la terminal del servidor, has terminado. El servidor está listo.


Conclusión

Tienes un servidor Ubuntu encendido, accesible por SSH, con una IP fija en la red local. Es una base sólida — y a partir de aquí todo se vuelve más interesante. En el próximo episodio instalaremos WireGuard con wg-easy: la VPN que hará que la zona privada sea accesible solo para quien tenga las claves correctas. Es el componente más importante de toda la arquitectura, y verás que no es nada complicado de configurar.


Fuentes: